Autora: Ritadj
Edad: 12 años
Hospital Infantil Universitario Niño Jesús
Emociones que encontrarás en este cuento: alegría, amor, tristeza y miedo
Marina es una niña morena, alta y delgada, con una gran imaginación. Le encanta crear cosas con cartones, papel, plantas y plastilina. Con materiales sencillos construye pequeños mundos llenos de creatividad. Durante sus primeros seis años vivió en Argelia, donde iba al colegio y compartía su tiempo con muchas amigas a las que quería como si fueran hermanas.
En 2024, su vida dio un giro importante. Marina tuvo que dejar su país y trasladarse a Madrid junto a su familia para someterse a una complicada operación de espalda.
Antes había llevado un corsé en Argelia, pero no había conseguido mejorar su
situación. Aunque le entristecía separarse de sus amigas, sabía que aquel viaje era necesario para recuperar su salud.
Al llegar al hospital, los médicos explicaron a su madre que debía permanecer allí durante cinco semanas para llevar un halo que prepararía su espalda para la
operación. Aquella noticia parecía difícil al principio, pero Marina pronto descubrió que el hospital también podía ser un lugar lleno de aprendizaje, amistad, esperanza y alegría.
Cada mañana asistía al colegio del hospital, donde la maestra Rosa la recibía con una sonrisa. Allí continuó aprendiendo matemáticas y lengua, y conoció a otros niños y niñas que, como ella, estaban pasando una temporada lejos de sus hogares.
Entre todos ellos, hizo una amistad muy especial con Sofía, su compañera rumana de habitación,que se convirtió en su mejor amiga.
Los días estaban llenos de actividades. Participó en talleres de ciencias y manualidades, asistió al teatro y disfrutó viendo una película de Toy Story. Cada experiencia hacía que el tiempo pasara más deprisa y que las largas semanas de espera fueran mucho más llevaderas.
Por las tardes, cuando podía salir, paseaba por los alrededores del hospital. Esos momentos al aire libre le daban energía y alegría. Sin embargo, lo que más le gustó de su estancia fueron las personas que la cuidaban. Las enfermeras, la maestra y su doctora siempre fueron amables y cariñosas. La ayudaban a desplazarse en silla de ruedas, realizaban sus curas diarias y estaban pendientes de ella en todo
momento. Gracias a ellas, Marina se sintió segura y acompañada.
Durante su estancia ocurrió algo muy especial: celebró su decimotercer cumpleaños en el hospital. Aunque no pudo festejarlo en casa, tuvo una fiesta inolvidable.
Compartió ese día con las personas que la habían acompañado durante aquellas semanas y recibió de Sofía un precioso muñeco de gato que guardará siempre como recuerdo.
Ahora queda muy poco para el gran momento. Dentro de dos días será operada.
Marina reconoce que siente nervios y algo de miedo, porque enfrentarse a una
operación nunca es fácil. Pero también está llena de ilusión. Confía en que, después de todo este esfuerzo, podrá sentarse en una silla normal, tendrá la espalda recta y disfrutará de una vida más cómoda y feliz.
Cuando mira atrás y recuerda todo lo vivido, comprende que estas cinco semanas no solo han sido una espera para una operación. Han sido una aventura llena de valentía, aprendizaje, amistad, esperanza y sobre todo felicidad.
Y, aunque el camino no ha sido sencillo, Marina está convencida de que todo habrá merecido la pena.

