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CULTURA

Las floreras o La Primavera

Francisco de Goya y Lucientes
Las floreras o La Primavera

1786
Óleo sobre lienzo
277 x 192 cm
© Museo Nacional del Prado
P000793

Imagina un triángulo. El primer vértice empieza en la chica que está de espaldas. La línea continúa hasta la niña que mira hacia arriba y sigue hasta el hombre que aparece por sorpresa, con un pequeño conejo en la mano. Justo en el centro está la primavera, siempre a medio camino entre la infancia, la adolescencia y lo que nos llena de alegría de manera inesperada. Al fondo, la sierra madrileña. Goya pinta este cartón para tapiz para el comedor del Palacio de El Pardo. ¿Qué aportaría este tema a un entorno palaciego? En un país que estaba a punto de sufrir grandes transformaciones tanto en el campo como en sus ciudades, ¿qué importancia tendría hablar de los ciclos de la tierra o de la vida rural? Superponiendo otro triángulo al que ya hemos hecho podemos añadir el que surge de la mujer, que baja hasta su propia mano – ¿el trabajo femenino? – y que sube hasta el campesino. Otro triángulo para un país, un siglo y un pintor que son poliédricos.

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