Autora: Ainara
Edad: 13 años
Hospital Infantil Universitario Niño Jesús
Emociones que encontrarás en este cuento: Alegría y sorpresa
Hola, me llamo Alaya y soy una chica muy buena. Yo nací con manchas de nacimiento y las odio.
Por fin era el primer día de clase. Mi clase es la C9, voy a buscarla. Cuando entré en esa clase, todo el mundo me miraba raro. Yo estaba pensando que sería por mis manchas, pero no lo sabía.
Después tocó el timbre y yo bajé al patio para desayunar, y vinieron las chicas de mi clase y me empezaron a decir:
—¿Qué pasa, dálmata, que has nacido de una vaca?
Yo me puse a llorar y vino un chico y me dijo:
—¡Hola!, me llamo Víctor. ¿Estás bien?
Claro, yo para que no se preocupara le dije que sí, y él me preguntó que si esa tarde iba a su casa. Yo fui y empezó a sacar pinturas y maquillaje. Me preguntó cuál era mi color favorito y yo le dije que el amarillo. Él cogió el color amarillo y me empezó a pintar mis manchas y también me dibujó flores.
Al día siguiente fui así a clase y las chicas que se metieron conmigo se quedaron con la boca abierta y ahí me di cuenta de que mis manchas no eran simples, sino que eran especiales. Yo le di las gracias a Víctor.
Al día siguiente vino Víctor con pantalones cortos y camiseta de manga corta y le miré, y él también tenía manchas de nacimiento, y me di cuenta de por qué me ayudó Víctor: porque a él le pasó lo mismo que a mí.
Después de un tiempo nos hicimos amigos.

