Autor: Miguel
Edad: 15 años
Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda
Emociones que encontrarás en este cuento: sorpresa
Tomás estaba seguro de que tenía un motor en el pecho.
En clase, sus piernas querían correr y su mente corría como si quisiera escapar.
—Quédate quieto, Tomás —le repetían, y él lo intentaba de verdad.
Pero Tomás no podía y eso le metía en problemas.
Un día, en el campo, se concentró en el porqué.
Descubrió que no era desorden: eran ganas enormes de hacer y crear.
Al día siguiente, en clase, su grupo no sabía cómo empezar un trabajo.
Tomás fue por materiales, ideas y todo avanzó.
Entonces entendió que cada persona tiene su ritmo, y todos están bien.

