Autora: Samira
Edad: 14 años
Hospital Marqués de Valdecilla de Santander
Emociones que encontrarás en este cuento: alegría, sorpresa, miedo, amor, tristeza y calma
Un chico que lleva semanas en el hospital empieza a escuchar cada noche cómo alguien llora en la habitación de al lado, pero esa habitación está oficialmente vacía.
Al principio pensaba que eran imaginaciones suyas por el cansancio o la medicación así que lo dejó pasar. Su abuela sugirió al nieto salir un poco por los pasillos, así que cedió solo por curiosidad de quién sería aquella persona de la habitación de alado. Como era de esperar, no consiguió nada, solo esas ganas de ayudar a la persona que siempre lloraba, así que cuando llegó la noche y todo estaba en silencio esa voz volvió a hablarle. Pero ahora no eran llantos esta vez hablaron y ambos tenían muchas cosas en común, ellos tenían ese miedo a no salir, a que afuera nadie espere y el miedo a cambiar para siempre. Después de tantos días ellos se hicieron amigos y empezaron a entenderse más, cosa que entre uno mismo nunca hicieron.
Un día, la voz dejó de contestar y los médicos entraron más serios que nunca y le comentaron que tendría que estar otra semana más. Él se desanimó como nunca ya que ahora no tenía a esa persona para hablar por las noches y no quería estar otra semana sintiéndose solo.
Después de varias noches confundido, entendió que esa voz nunca fue una persona ni un fantasma, era su reflejo. Era él mismo, la parte que tenía miedo de vivir.
Así que tiempo después empezó a aceptarse y por fin salió de esa habitación que tanto le costó salir, aprendió a vivir con el mismo. Así, años después, le contó a sus hijos, esos hijos que nunca pensó tener, que vivir es enfrentar miedos constantemente y escucharte a ti mismo es la mejor manera de hacerlo.

