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Pequeños Pacientes, Grandes Lectores 4

El tesoro de oasis: un juego que aparta de la realidad

Autor: Juan
Alumna de CEIPSO Santo Ángel de la Guarda (Chapinería)
Emociones que encontrarás en este cuento: sorpresa, amor y miedo

Hola me llamo Juan y soy de Chapinería. Quiero comentar que yo también estuve ingresado por apendicitis y sé lo mal que se pasa pero espero que os recuperéis. Gracias por leer este libro y si no habéis entendido algo, culpa mía. Adiós. 

Érase una vez, un niño llamado Juan, estaba en la plaza de ‘Oasis’. 

Juan: “Máquina, localiza a Adrián”. ¡Anda si está en el planeta PUM! Es el juego más arriesgado de Oasis. Adrián, ¿me oyes?

Adrián: Sí, te oigo. 

Juan: Voy para allá. 

Adrián: Vale, mira son Rodri y Manu. 

Rodrigo: Estamos matando a todos los bichos y personas. 

Manu: Sí, pero lo malo es que estamos acorralados de estos bichos tan feos. 

Adrián: Bueno yo me voy a para casa o mejor, a por la primera llave. 

Juan: Y yo también, pero es súper arriesgado. Hay que escapar de un laberinto y de una ‘matacora’. Es un bicho enorme, le caben 250 personas en la boca y tiene un ojo de cristal. 

Todos: ¡Vamos a por la llave y a por el tesoro! 

Juan: Adrián, ve por la derecha; Rodri, por la izquierda; Manu por la derecha de arriba, y yo por la izquierda de arriba. ¡Vamos, 1, 2, 3, equipo! 

Rodrigo: Oigo algo. 

Adrián: ¡Aquí está la matacora! 

Juan: ¡Corre Adrián, todos corred! ¡Ah! ¡Qué susto! ¿Quién eres? 

Ari: Ari, ¿y tú?

Juan: Juan. ¿Has escuchado algo?

Ari: Sí, ¿y tú?

Juan: Sí, bueno, creo que me voy, adiós. 

Ari: ¡Miedica! 

Juan: Venga, vámonos. Bueno yo me voy al departamento de estudios, a ver si descubro algo. (5 minutos después). ¡Hola jefazo! Quiero que me enseñes (cosas) del laberinto. 

Jefazo: ¡Vale, tus deseos son órdenes para mí! 

Juan: Y una cosa, ayer vi caer del cielo un pergamino. Hay un escondite secreto en el laberinto pero el pergamino no pone donde. 

Jefazo: Bueno, a ver qué tienes por aquí de la primera llave. ¡Anda mira! Aquí pone que hay un pasadizo secreto donde no te puede matar la matacora. Pone que hay que ir a su cueva y está debajo de sus huevos. Eso es malo porque los huevos pueden eclosionar y la madre, aunque vaya a por una persona, siempre está alerta. Los huevos pesan una tonelada y eclosionan si te equivocas, porque hay un huevo falso que no pesa nada. 

Juan: Bueno, voy a intentarlo, a ver si consigo ganar. ¡Vamos, allá voy! Voy a ir por la izquierda de la cueva de la matacora. ¡Oh, oh! Escucho algo ¡aaaahh! ¿Dónde estoy? ¿De dónde me he caído? ¿Este es el escondite secreto? Bueno, voy a salir y echaré a correr. Estoy en la cueva pero necesito adivinar el huevo, voy a elegir el de la derecha. ¡Es este! Lo malo es que ¡¡la matacora está aquí!! Menos mal que debajo del huevo hay un pasadizo secreto ¡y la llave! Me voy por este pasadizo secreto que lleva hasta la salida. 

(15 minutos después). 

Juan: ¡Hola chicos! Tengo la primera llave

Todos: ¡Holaaa! ¿Cómo la conseguiste?

Juan: Buscad en el departamento de estudios y ahora a por la gema del jaguar. 

CONTINUARÁ… 

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